Está por terminar el semestre y clásico ya se juntaron tres niñas del salón para planear la fiesta de graduación, hay un 50% que sí quiere la fiesta, un 15% que no quiere la fiesta, otro 25% que le da lo mismo y el 5% que resta esta indeciso, y aunque la mayoría dice que sí las minorías dan mucha lata....les suena familiar?
Lo importante es lograr el consenso, una vez que todos están de acuerdo, lo primordial es saber dónde se celebrará ese día tan especial en el que se te adjuntará un titulo como: Doctor, Arquitecto, Licenciado, Ingeniero, Contador, etc.
El salón debe de ser elegido con mucha cautela ya que es ahí donde convivirás con tu familia, amigos, pareja y tus compañeros de salón porque, aunque no te lleves bien con todos, en ese día tan anhelado todos te caerán bien. El salón debe ser amplio, para que puedas caminar con tranquilidad sin tropiezos o empujones, no vas a un antro vas a tu graduación, deber ser luminoso, armonioso y lindo ya que aunque pasen 20 0 50 años debes recordar ese día como uno de los momentos más especiales de tu vida, y no recordar y decir “que mal servicio; la sopa estaba fría, no veía a la mesa de enfrente, todo estaba a media luz”, etc.
Puntos importantes que debes tomar en cuenta para la elección del salón:
UBICACIÓN: De preferencia que sea por la zona de la Universidad, o en un lugar que sea fácil de llegar y no se pierdan y lleguen tarde.
EL MENÚ: Que sea sustancioso, que no sea pobre, la atención de los meseros debe ser buena, nada de que el personal este de mal humor, saber qué vino tomarán y la cantidad.
MÚSICA: Es básico saber si será en vivo y qué música tocarán, si habrá DJ, entonces conocer qué mezclas hace, a qué hora se abre la pista, si se maneja algún show de bailarines, etc. Si habrá mariachis, qué tocará el mariachi, si cantan bien o regular, imagínate al mariachi cantando pésimo en tu graduación… eso no se olvida.
Otros puntos no menos importantes son si el paquete que van a elegir incluye video o fotos. Quien vaya a ver los distintos salones deberá preguntar hasta la última duda.
Colaboración de Yeralby Santillán








